The Good Life Italia

Colombia magnetica

di Ana Domínguez

Uno degli aspetti più rappresentativi del design degli ultimi anni è l’interesse per i processi artigianali tradizionali e il modo in cui il designer contemporaneo applica creatività e ingegno per sfruttarli da una nuova prospettiva. È il caso della colombiana Lucía Echavarría, che ha studiato e recuperato innumerevoli lavorazioni artigiane della tradizione e materiali locali per utilizzarli nelle sue creazioni. Con il suo brand dal nome enigmatico, Magnetic Midnight (mezzanotte magnetica, il momento ideale per osservare l’aurora boreale), ha iniziato creando copricapi e accessori per capelli per poi orientarsi verso l’arredamento. Echavarría ha studiato Storia dell’Arte e letteratura comparata alla Brown University. «Questo ha arricchito il mio processo creativo e il modo in cui combino e reinterpreto le mie fonti di ispirazione. Il risultato è un’estetica particolare, che ben si riflette nei miei progetti. Sono sempre stata molto creativa e mi è sempre piaciuto lavorare con le mani. L’interesse per l’artigianato e gli oggetti fatti a mano fa parte della mia vita fin da quando ero bambina. I miei genitori hanno sempre apprezzato le creazioni artigianali e le hanno collezionate: in tutti i nostri viaggi, sono sempre state un modo per comprendere e vivere diverse culture e Paesi». Alla ricerca di un progetto che potesse coniugare il suo interesse per la storia, l’arte, la moda e la cultura, durante una visita a una moschea a Shiraz, con la volta ricoperta di specchi, le venne l’idea di realizzare una collezione di copricapi realizzati con mosaici di specchi geometrici. E così è nato il suo brand: «Dopo dieci anni trascorsi a progettare copricapi, accessori per capelli, di moda e per la casa, utilizzando palma Iraca intrecciata, sono arrivata a esplorarne tutte le possibilità, dal rivestirla d’oro all’abbinarla a lino e velluto. Il mio obiettivo è sempre stato quello di lavorare con più comunità di artigiani e altri materiali, ma avevo bisogno di una scala più ampia: così è nata l’idea di realizzare mobili. Sono passata dal concentrare il mio lavoro su una o due comunità di artigiani al lavorare con più di 15 tecniche e più di 100 artigiani sparsi tra la Colombia e il Messico». Questa ricerca ha richiesto anni di visite in varie regioni del suo Paese, per costruire rapporti con maestri artigiani, la cui eterogeneità in termini di materiali e tecniche riflette la pluralità e la ricchezza della Colombia. Per lei questi elementi non sono solo soluzioni di progetto, ma una fonte d’ispirazione: innamorarsi di un materiale o di una tecnica è lo stimolo di cui ha bisogno per nuove idee. «A seconda del momento e del progetto, ci sono tecniche che uso più spesso per la loro versatilità. Il tessuto in caña flecha, utilizzato per il simbolico cappello vueltiao bianco e nero di Tuchín, è un materiale che ho studiato molto. Le sottili fibre della caña flecha vengono intrecciate in strisce da un centimetro che sono poi cucite per creare un cm. L’ho scelto come rivestimento per divani e sedie combinandolo con tessuto per amache, come intarsio nel legno, per rivestire lampade e persino per decorare specchi. Esiste un’immensa varietà di intrecci e infinite possibilità di combinazioni e motivi».

Lucía Echavarría

Articolo in lingua originale

De las cosas más interesantes que nos ha dado el diseño en los últimos tiempos es el interés por los procesos artesanales tradicionales y cómo el diseñador contemporáneo aplica su creatividad e ingenio a la tarea de utilizarlas desde un nuevo punto de vista. Es el caso de Lucía Echavarría, la colombiana que ha investigado y rescatado innumerables técnicas artesanales y materiales locales para aplicarlas a sus diseños desde su marca de misterioso nombre: “Magnetic Midnight” (el momento óptimo para observar la aurora boreal), que empezó su trayectoria realizando tocados para la cabeza y recientemente derivó hacia el mundo del mobiliario. Lucía no tiene una clásica formación en diseño, estudió historia del arte y literatura comparada en la universidad de Brown: “Eso ha enriquecido mi proceso creativo y la manera que combino y re-imagino mis fuentes de inspiración. El resultado es una estética particular, reflejada en mis diseños. Siempre he sido muy creativa y me ha gustado hacer cosas con las manos. Mi interés por las artesanías y los objetos hechos a mano es algo que ha sido parte de mi vida desde que soy pequeña. Mis padres siempre han tenido una gran apreciación por los objetos artesanales y los han coleccionado. En todos los viajes que hacíamos siempre fue una manera de entender y vivir las diferentes culturas y países, a través de su artesanía”. En su búsqueda por encontrar un proyecto en el que combinar su interés por la historia, el arte, la moda y la cultura se le ocurrió, al visitar una mezquita en Shiraz en la que la bóveda estaba cubierta de espejos, realizar una colección de tocados hechos de mosaicos de espejos geométricos, así comenzó su marca: “Después de diez años de diseñar tocados y otros accesorios de moda y de casa, usando la palma de iraca tejida, llegué a explorar todas sus posibilidades, desde bañarla en oro hasta combinarla con lino y terciopelo. Siempre ha sido mi propósito trabajar con más comunidades de artesanos y otros materiales, pero necesitaba una escala más grande para poder hacerlo, por ello nació la idea de hacer muebles. Pase de enfocar mi trabajo en una o dos comunidades de artesanos a trabajar con mas de quince técnicas y mas de cien artesanos en todo Colombia y ahora también en Mexico”. Este ha sido un proceso de investigación que le ha llevado años de visitar la distintas regiones de su país y de establecer buenas relaciones con los maestros artesanos, cuya diversidad de materiales y técnicas es un reflejo de la pluralidad y riqueza colombiana. Para Lucía estos elementos no son sólo soluciones con las que resolver un diseño, son también una fuente de inspiración, enamorarse de un material o una técnica son el estímulo que necesita para generar nuevas ideas para sus piezas: “La variedad en los materiales es una de las características de mi práctica. Dependiendo del momento y del proyecto hay algunas técnicas que utilizo con más frecuencia por la versatilidad que ofrecen. El tejido en caña flecha, por ejemplo -el material usado para el icónico sombrero ‘vueltiao’ blanco y negro de Tuchin, es un material que últimamente he estado explorando mucho y lo he incorporado de varias formas en mis diseños. La fina fibra de la caña flecha se trenza en tiras de un centímetro que luego se cosen para crear un textil. Lo he usado como tapicería para sofás y sillas combinándolo con tela de hamaca, como incrustación en madera, para forrar lámparas e inclusive para decorar espejos. Hay una inmensa variedad de diseños de trenzas, dan una posibilidad infinita de combinaciones y diseños”

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